Existen varios casos documentados de “islas desaparecidas”: la isla Bermeja, presumiblemente situada en el Golfo de México, fue declarada desaparecida el pasado año a pesar de hallarse en los mapas durante siglos y la isla New Moore, reclamada y disputada por India y Bangladesh debido a su “situación” geográfica estratégica, ha seguido los mismos pasos.
El calentamiento global es la razón principal de estas desapariciones. El aumento de las temperaturas ocasionado por las emisiones de gases tales como el dióxido de carbono o el metano, provoca el deshielo de los glaciares y consecuentemente el aumento del nivel del mar.
En este contexto una isla como Tuvalu, situada en el océano Pacífico y con una altura máxima sobre el nivel del mar de 5 metros, tiene los días contados.
Para remediarlo el Gobierno de la isla ha puesto en marcha varias acciones dirigidas a concienciar al mundo de su comprometida situación al mismo tiempo que ofrecen sus idílicos paisajes, arrecifes de coral y playas paradisíacas.
Se han dado a conocer adquiriendo una notable presencia en el ámbito internacional con un objetivo muy claro: concienciar a la humanidad de que sus actos tienen consecuencias a nivel planetario. Como no podía ser de otra manera destaca su pericia a la hora de firmar el protocolo de Kyoto (con el que se trata de reducir las emisiones dañinas que provocan el calentamiento global): fueron los primeros. Además, han conseguido financiar mejoras en la infraestructura vial de la isla gracias a la concesión de su popular dominio .tv (denominación usada en la web, tal como .es para España o .com dentro de la Comunidad Europea), que es utilizado en muchos idiomas como abreviatura de televisión.
De este modo han conseguido atraer hacia sus costas a viajeros deseosos de un cálido entorno, un paisaje envidiable a la vez que desconocido y bañado por su ancestral cultura. Además, han duplicado su población, aunque sigue siendo una de las más reducidas del mundo, en los últimos años. Esperemos que sus próximas actuaciones sigan dando sus frutos y sus habitantes conserven su nacionalidad por mucho tiempo.
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